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Iluminación, la gran cómplice de la belleza

Sin dudas, uno de los grandes aliados a la hora de decorar nuestro hogar es el tipo de luz que va a “encender” de la mejor manera los rasgos de todo lo que mostramos. Es un tema muy importante, que lleva su tiempo de elección, y sé que suele complicarle la vida a más de una. 

En esta primera entrega sobre el tema, quiero hacer hincapié en dos ítems muy importantes. En primer lugar, tener paciencia. La ansiedad acostumbra jugarnos una mala pasada, y más con esta variable tan sutil y difícil. Calma. La iluminación no es un elemento menor. Además, tener paciencia nos evita elegir por impulso, permitiéndonos meditar cada compra. A veces, con el correr de los días, una elección “definitiva” va mutando dentro de nosotros, y esa lámpara “increíble” no termina siendo tan especial como al principio. 

Por otro lado, buscar belleza, pero también funcionalidad. En este sentido, les comparto unas líneas de la escritora Gabriela Astrada al respecto: “Existe una delgada línea entre el arte y el diseño, que tiene que ver con la funcionalidad y la manufactura. Hay propuestas de iluminación que son capaces de habitar en esa frontera. Son creaciones que conmueven por su estética impecable, como resultado de un proceso de abstracción, complejo y emocional a la vez”. 

Es acá donde me pregunto si es posible lograr esto, y realmente creo que sí. Esos objetos con alma tienen que ser descubiertos; no es tarea fácil, pero sin prisa podemos hallarlos. 

Les cuento mi experiencia con ambas cuestiones, paciencia y estética funcional. Apenas me mudé, no tenía un presupuesto interesante para derivar a este sector de gastos. Entonces –para no ver los cables con lamparitas colgando que dan una impresión desprolija– en el barrio chino compré lámparas de papel extra large, bien grandes, las ubiqué en cocina y comedor, y destiné a los cuartos unas más chicas. 

A lo largo de los años, fui reemplazándolas, a medida que encontraba alguna que me gustara… pero fue un proceso que no me llevó meses, sino años.

Les muestro cómo fui resolviendo casa sector. Para iluminar el juego de comedor quería algo sutil y poético, que ya es un juego con mucho carácter. En iluminación, es importante que pensemos no sólo en la cuestión general sino también en cómo se combinan sectores que están integrados. 

Sobre el juego de mesa y sillas buscaba algo dorado, sin importarme que la lámpara arco que está muy cerca –y que cumple una función claramente estética– sea plateada. Para reforzar ese dorado sobre la mesa, con el tiempo fui agregando elementos de esa tonalidad también en la mesa contigua del living.

 

 

En la cocina, me incliné por dos mega lámparas, con foco puntual sobre la mesa. Pueden ver información sobre ellas y otros modelos en la sección Lámparas de esta plataforma.

 Las acompañé con otras dos lámparas en la mesada de trabajo de la cocina, que es fundamental para el día a día, junto a una tercera luz de iluminación general.

 

 Para el lavadero, además de un plafón embutido, elegí una luz puntual, con una lámpara antigua, que también aporta una función decorativa, resolviendo bien ese espacio.
 

 En cuanto al cuarto rosa que destinamos a escritura y tareas de la escuela, me llevó más tiempo decidirme. Quería una iluminación triangular, es decir, iluminar el área de trabajo puntual y también otros dos rincones, con lámpara de pie y de mesa. Intenté crear una atmósfera especial, y que las elegidas aportaran también en lo estético a partir de diseños específicos. 

El elemento integrador quise que fuera el color dorado; por eso las lámparas doradas sobre la mesa hacen juego con la lámpara de pie también en esa tonalidad, junto al diseño especial en blanco de la lámpara de mesa.

 

 

 

 En una próxima nota, les sigo contando sobre los otros ambientes de mi casa. Recuerden: el tiempo es un gran colaborador para llegar a la opción correcta en iluminación.

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