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"Vestir" la casa con cortinas: ¿hasta dónde te animás?

Sin dudas, pocos elementos tienen tanto peso específico en la "vestimenta" de los ambientes como las cortinas. Por  eso, es comprensible que resulte una tarea un poco compleja decidirse; más aún entre todas las opciones posibles, que son infinitas. 

Antes que nada, no tenemos que pasar por alto la obviedad de que la elección depende mucho del estilo de casa que cada una tenga. Hecha esta salvedad, lo que hay que tener en cuenta como prioritario es la cantidad de luz que necesitamos en ese ambiente, y ver cómo dosificarla. En otras palabras: lograr una estética funcional.

 En cuanto a los materiales, hay una gran variedad de géneros: gasa de algodón, tussor , terciopelo, lino ... depende del gusto de cada una. En esta columna quiero compartir mi decisión para los diferentes ambientes de mi casa. 

 En el comedor, mi elección fue la gasa de algodón. ¿Por qué la elegí? Por varios motivos: su textura, su caída, y también su precio, si lo comparamos con el de otros géneros también interesantes como el lino, por ejemplo. Además, podemos lavarla nosotras mismas, y es muy versátil. 



En ese lugar de mi casa, el sol no llega de manera muy intensa. Si así fuera, podría agregarle una cortina de rodillo, que tiene sus ventajas: se puede limpiar fácilmente, estéticamente queda linda, y combinada con tela queda fantástica.

 En cuanto al color, también es una cuestión de gustos. Yo me decidí por el natural. Pero para un comedor más formal, la paleta puede enriquecerse con unos cartonniers de terciopelo en las esquinas –los tuve durante un tiempo, en color visón, y me encanta cómo quedan– porque le dan un toque extra de elegancia. Además, el contraste cromático hace un aporte interesante. 

 En la cocina, tengo una mezcla de cortina de rodillo y tela de bambula. Coloqué  la cortina de rodillo bien pegada al contramarco de la ventana. Y la tela, decidí ponerla del techo al piso, bien bien larga. Me encanta irme de escala. De todas maneras, al ras del piso también queda muy bien.

 La bambula se ve muy parecida a la gasa de algodón. ¿Cuál es la diferencia? Es un poco más gruesa, nada más. Pero visualmente es igual. (Yo la utilicé por error, y así quedó.)



En el cuarto rosa, usa otra versión de cortina de gasa de algodón, esta vez con rayas pintadas a mano, del mismo color de la pared entelada. También tiene un arrastre exageradamente largo.  Este es un recurso para tener en cuenta, aunque es cierto que no es fácil usarlo en cualquier ambiente de la casa.

Podemos obtener más información de esta cortina en esta misma plataforma, junto con otras opciones bellas, en la sección Textiles

 

En mi dormitorio, la combinación elegida fue de cortina black out (en lugar de persiana) pegada al contramarco, junto a una cortina de tela por encima, con barral. Acá también, del techo al piso, y con arrastre. Puede ser riel en lugar de barral, según el gusto. En este caso, la gasa está teñida del mismo color que las paredes. Así, la cortina se pierde en la tonalidad del entorno; es un recurso estético muy interesante. 



En el dormitorio de mi hija mayor, a la cortina roller le sumé cortinas en tussor,  también pintadas a mano. El tussor tiene una presencia distinta a la gasa de algodón, ya que es un poco más duro.




Ya saben: no le pongan límite a la imaginación. Hay infinidad de opciones, pero siempre guíense por su gusto personal, ensamblado con la funcionalidad en cuanto a la intensidad de luz deseada. Las cortinas representan una excelente oportunidad de vestir los ambientes. No la desaprovechen. 

 

 

 

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